Cramaco deja de fabricar y venderá productos importados: 37 despidos en Sastre

La fábrica de generadores eléctricos y alternadores despidió al 90% de su personal de su planta ubicada en la capital departamental. Se suman a otros 16 despedidos a fines del año pasado.
Cramaco-DBT. Foto: El Ciudadano

La empresa DBT SA, también conocida por la firma Cramaco, despidió durante el mediodía de este martes a 37 trabajadores de su planta ubicada en Sastre. La compañía fabrica generadores y alternadores eléctricos, pero pasará a importar de China estos productos.

Cramaco pasó a ser de la firma DBT en 1999, tras un cambio de dueños: adoptó su nombre actual en referencia a los apellidos Druetta, Bearzotti y Talano. En 2003 se asoció con la multinacional española Himoinsa, consolidándose como líder del mercado local, con una participación del 85%, y exportaciones a América, Europa y Asia.

Las desvinculaciones de esta semana afectaron principalmente a trabajadores del área de producción, aunque también a algunos que se desempeñan en la parte de oficinas. Con este recorte, DBT achicó su personal en aproximadamente un 90%. “Quedan solo 22 empleados, pero nadie de producción. Esto refleja la intención de la empresa”, lamentó el delegado de la UOM en la firma.

Durante el mediodía de este martes las autoridades de la firma reunieron a los trabajadores y les anunciaron que estaban despedidos. Todo indica así que la empresa pasará a trabajar bajo una logística de importación: los generadores y alternadores llegarán desde China, bajarán del contenedor y se subirán al camión para ser repartidos dentro de Argentina.

Fuentes gremiales explicaron que la lista de despedidos incluye a personas con décadas de dedicación, incluyendo personal con 40, 37 y 28 años de antigüedad. La empresa se comprometió a pagar indemnizaciones.

La primera reacción llegó desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), cuyo personal resultó afectado por la medida. “De los 57 trabajadores, ayer (por el martes) fuimos despedidos 35. De ese total, 33 integran en el sector de producción y los dos restantes son administrativos. Quedan solo 22 empleados pero nadie de producción. Esto refleja la intención de la empresa”, sostuvo en diálogo con la prensa Jorge Herrador, delegado de la UOM en la firma, con más de 25 años de antigüedad en la fábrica.

Herrador no ahorró calificativo hacia la medida: “Nos echaron a todos a la calle, una situación muy fea”, resaltó. E insistió que la firma dejará de producir en la Argentina.

No es la primera vez que la empresa recorta personal. A fines de septiembre del año pasado ya había despedido a 16 trabajadores por la caída en las ventas y la paralización de la actividad. En aquel momento, los empresarios advirtieron que la apertura de importaciones ponía en riesgo la producción local.

Estos nuevos despidos significan un nuevo golpe para Sastre, ciudad de alrededor de 6.000 habitantes que verá bajar la marcha de uno de sus principales motores económicos.

“Esta situación la vemos replicarse en diferentes lugares del país”

El senador departamental Esteban Motta llevó la preocupación a la Legislatura provincial. En su intervención de ayer, señaló que “cuando los procesos de apertura se hacen de manera desordenada”, debido a que estas firmas pueden importar equipos completos sin aranceles, situación que están atravesando muchas industrias, las empresas pierden competitividad y afecta directamente sobre el trabajo.

Solo en los últimos días se conoció la situación de varias industrias afectadas por la crisis y la apertura importadora. Whirlpool cerró su planta y despidió a 220 empleados; la histórica fábrica de ollas Essen despidió a más de 30 trabajadores en Venado Tuerto, y la planta de rulemanes SKF en Tortuguitas, con casi un siglo de presencia en el país, confirmó su cierre y el despido de unos 150 operarios.

El senador por el departamento San Martín afirmó que están trabajando junto al Ministerio de Trabajo, con el de Desarrollo Productivo y con la municipalidad de Sastre para atender la situación.

“Las desregulaciones también deben tener conciencia social y una proyección de impulso local. Esta situación, hoy con Cramaco en Sastre, la vemos replicarse en diferentes lugares del país. Debemos trabajar en políticas que incentiven la inversión y generación de trabajo, tal como lo propone nuestro Gobierno Provincial con la nueva Ley Tributaria que baja ingresos brutos a quienes tomen empleados. Estamos comprometidos en encontrar soluciones a estas situaciones”, remarcó Motta.

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