“Es una enfermedad que mucha gente piensa que es del pasado”

Eduardo Fondato, de la Fundación Maiztegui, estuvo en Piamonte brindando una charla sobre Fiebre Hemorrágica Argentina, una enfermedad viral presente en la zona.

La EESOPI N°8103 “José Manuel Estrada” junto al Samco y la Cooperativa Agrícola de María Susana organizaron una charla sobre Fiebre Hemorrágica Argentina (FHA), con el objetivo de concientizar y capacitar sobre esta enfermedad característica del centro del país. 

Eduardo Fondato, de la Fundación Dr, Maiztegui coordinó la conferencia, que también contó con la participación de la directora del efector de salud local, Melina Murano, y de la enfermera Daniela Fernández, encargada del área de vacunación. 

La entidad es originaria de Pergamino y se encarga de la difusión y capacitación acerca de la FHA, en consonancia con el trabajo de investigación y desarrollo del Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Dr. Julio Maiztegui”, ubicado en la misma ciudad. “Somos una entidad independiente, pero vamos muy de la mano con lo que es la difusión de la enfermedad”, aclaró Fondato. 

“La fiebre hemorrágica es una enfermedad que mucha gente piensa que es del pasado, porque pegó muy fuerte en la década del 60 y 70, donde, lamentablemente, hasta que no apareció la vacuna, se moría mucha gente”, introdujo Fondato. Con la aparición de la vacuna, que se produce en Argentina, específicamente en Pergamino, se logró disminuir considerablemente la cantidad de casos de FHA. “Tiene una efectividad del 96%, es muy efectiva y se sigue testeando, pero como no hay laboratorios comerciales detrás, no tiene un interés comercial y, por ende, tiene muy poca difusión”.

A partir de la vacunación, que está dentro del calendario nacional, Fondato concluyó que “la gente se empezó a olvidar un poco”. Este fue el motivo para acercar información, especialmente en las escuelas, por su masividad y receptividad. “Siempre pedimos que haya médicos, para tener el respaldo”, aclaró. 

La situación actual de la FHA en el país 

La enfermedad tuvo su primer brote en 1958, en el noroeste bonaerenese y, a partir de allí, comenzó un período de investigación abordado por distintos científicos argentinos. En primer término, se definieron los parámetros necesarios para establecer un diagnóstico precoz de la enfermedad y, de esta manera, poder tratarla. 

Al principio se la conoció como “Virus Junín” y, luego, como “mal de los rastrojos”, por el lugar donde se encuentra el vector natural: la laucha del maíz o ratón maicero (Calomys musculinus). Recién en 1971, con el establecimiento de Julio Maiztegui en Pergamino es que comienza a desarrollarse una vacuna. 

“El doctor Maiztegui y todo su equipo logran establecer con qué se curaba a quien ya se había enfermado, que es a través del plasma, que es la sangre de la gente que ya padeció la enfermedad y que es muy, muy efectiva. Eso bajó la mortalidad, que ya era de un 30%”, detalló Fondato, y amplió: “Cada 100 personas que se internaban, 30 se morían, con el efecto del plasma bajó al 1%. Así se siguió investigando y lograron llegar a una vacuna”. 

Sin embargo, la FHA no está erradicada, ya que, por distintas razones, no todos cuentan con la vacuna aplicada, que es una sola dosis en la vida. “Hoy más o menos, en las estadísticas, son 50 o 60 casos confirmados por año y, lamentablemente, hay cinco o seis personas fallecidas por año”, precisó Fondato. 

 ─A pesar de los avances científicos y de la vacunación, ¿hay una expansión geográfica de la enfermedad? 

─Hay una zona endémica, que es la zona de Santa Fe (desde el centro hacia el sur), noroeste de Buenos Aires, noroeste de La Pampa y sur de Córdoba, mitad de la provincia de Córdoba. Esa era la zona originalmente endémica. ¿Qué pasa? Hoy se ha expandido.

¿Por qué? Porque esto lo transmite un roedor, que es un roedor que está en los rastrojos de maíz. O sea, es muy común. Cualquiera de ustedes que se suba a la cosechadora o algún pariente, amigo, va a decir que los ve corriendo adelante de la cosechadora.

Entonces, por ejemplo, en la provincia de San Luis, hace 30 años no se sembraba maíz, o muy poco para consumo. Hoy la provincia de San Luis, noroeste de Córdoba, ha crecido mucho en la siembra de maíz. Entonces, hoy ya está comprobado por el Instituto que hay roedores infectados con el virus hasta en San Luis.

Afortunadamente, no ha habido casos. Pero, bueno, el área se ha expandido. 

─Antes hablaste del plasma como la clave para la recuperación, ¿es importante que las personas que contrajeron la enfermedad donen plasma? 

─Sí, realmente es muy importante. Está demandado y no hay tanto plasma. ¿Por qué? Porque, afortunadamente, bajó la cantidad de enfermos. Entonces, bajó la cantidad de donantes de plasma.

Hoy hay que tratar de que la persona que ya estuvo enferma done, pero hay una limitante. Más de 65, 68 años no pueden donar. Entonces, la mayor parte de los enfermos que fueron de aquella época ya no son donantes.

Además, al que tuvo la enfermedad lo siguen, los Samco, el Instituto, tienen un registro. 

Como el vector natural se encuentra mayormente en el maíz, es decir, en zonas rurales, es común pensar que es una enfermedad que afecta a las personas que trabajan en esas zonas. Sin embargo, Fondato precisó que “el 50% de los casos son de personas que viven la zona urbana, porque el roedor también está en las vías férreas, en las banquinas, en las casas quinta”. 

Por este motivo, insistió en que la vacunación es muy importante. La aplicación se realiza a partir de los 15 años, en efectores públicos de salud. “Hay un dato que la gente no conoce demasiado, que la franja, históricamente, que afecta la FHA es entre los 20 y los 50 años, y es la franja de edad de las personas que no han conocido esto, por eso es importante trabajar mucho ser perseverante en la vacunación, porque no era de antes”, cerró Fondato. 

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