Un especialista en materia laboral analizó los datos oficiales. En seis meses se perdieron casi 150 mil puestos de trabajo.

Tomando datos de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) que elabora la Secretaría de Trabajo de Nación y del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), se contabilizaron 148.805 ocupados registrados menos para el semestre noviembre 2023 – abril 2024.
“En abril continuó deteriorándose la ocupación registrada. Desde noviembre se acumulan 148.805 asalariados que perdieron su puesto de trabajo y las perspectivas para mayo no son alentadoras”, analizó Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación (IEF) de la CTA – Autónoma.
En el sector privado la caída de abril fue del 0,21% (12.929 trabajadores). “Ya van ocho meses consecutivos de deterioro. Desde agosto de 2023 el retroceso acumulado es del 2,25% (144.160 trabajadores)”, explicó el especialista en el mundo del trabajo.
Según Campos, en abril la magnitud de la destrucción de empleo registrado en el sector privado “aflojó un poco respecto de los meses anteriores, pero sigue estando en niveles elevados en la comparación histórica”.

“La caída del empleo registrado en el sector privado se explica fundamentalmente por el comportamiento de la construcción y la industria, que al menos por ahora están lejos de encontrar un piso”, contextualizó en X.
El investigador explicó que, dejando de lado el período de pandemia, en la construcción la cantidad de asalariados registrados es la más baja de toda la serie del SIPA, que arranca en enero de 2009. “La única buena noticia es que si la actividad repunta tiene mucho recorrido para crecer rápidamente”, planteó.

Para el especialista, en la industria la situación es más complicada: “La ocupación tarda más en reaccionar a los cambios de ciclo y en los últimos meses viene acelerando (casi 1% de caída sólo entre marzo y abril). A diferencia de la construcción, empleo que se destruye no se recupera fácilmente”.

Otro cuadro preocupante es el de la situación de las trabajadoras de casas particulares que tampoco encuentra piso. “En abril tuvieron el peor retroceso mensual de los últimos años y siguen perforando mínimos. Para encontrar una cantidad más baja hay que remontarse a inicios de 2016”, comparó.
Campos destacó que a contramano de la evolución del empleo, en abril el salario promedio medido por el SIPA (14,5%) creció muy por encima de la inflación (8,8%) y recortó gran parte del retroceso acumulado en los meses anteriores: “Quedó apenas un 4,8% por debajo de noviembre de 2023”.
“Es muy probable que en mayo y junio el salario promedio en el sector privado le haya vuelto a ganar a la inflación. Si bien las paritarias fueron morigerando los aumentos nominales, no sería raro que a fin de junio el retroceso acumulado contra noviembre haya sido marginal”, adelantó el investigador del IEF.
Los desafíos
Por último, Campos planteó “tres desafíos nada novedosos para el movimiento obrero” en el escenario nacional. “En el sector privado, en el primer semestre del año, el foco parece haber estado puesto en la defensa del salario y no de los puestos de trabajo. Pan para hoy, mucha hambre para mañana”, advirtió.
“La recuperación salarial se dio a la par de una fuerte apreciación del peso. En abril el salario real cayó un 4,8% contra noviembre de 2023, pero aumentó un 60% medido en dólar MEP. A fines de junio habría recortado a ‘sólo’ el 40%. Muy difícil de sostener en el mediano plazo”, continuó.
Campos remarcó que el aumento del salario sólo alcanzó al sector privado registrado. “El sector público, que representa más de un tercio del total de los asalariados, en abril tuvo una caída salarial superior al 20% en términos reales contra noviembre, y no va a recortarla en mayo y junio”, diferenció.
“Acción sindical focalizada en la defensa del salario sin mucha respuesta efectiva para proteger los puestos de trabajo, apreciación cambiaria y destrucción del empleo en el sector público. Tan década del ’90 que duele”, sintetizó el especialista en el mundo del trabajo.
El investigador adelantó que las perspectivas para mayo no son alentadoras. El empleo registrado en el sector privado habría vuelto a caer según la EIL, “a un ritmo un poco menor al de los meses anteriores, pero todavía muy elevado”. Por el lado de las suspensiones, en mayo siguieron en niveles bastante elevados, pero cayeron un poco en comparación con abril. “Por ahora parecen estar siendo un mecanismo focalizado de contención del empleo, importante pero no generalizado”, explicó.
“De cara a lo que viene, todo sigue jugado a dos variables: la capacidad que tenga el gobierno de ordenar la macro y relanzar el ciclo de crecimiento de la actividad económica, y la reacción colectiva frente al proceso de destrucción del empleo. La moneda está en el aire”, concluyó.


