La gerenta de la filial local del Banco Credicoop analizó la creciente morosidad que afecta al sector de consumo, principalmente a familias y pequeñas y medianas empresas. Ruth Patriarca aclaró que la política interna de la entidad “es mantener el vínculo con el socio, también en las situaciones críticas como ésta, cuando se complica el pago de las deudas”. También valoró el rol de las instituciones locales, convocó a la participación y adelantó que distribuirán fondos en la localidad.

En febrero, la morosidad de las familias con entidades financieras subió por decimosexto mes consecutivo y alcanzó su valor más alto desde 2004. Según un informe de la consultora 1816, el endeudamiento está vinculado con el nivel de las tasas de interés de los créditos, que son más elevadas en el caso de los préstamos familiares y especialmente en los otorgados por entidades no financieras (como las billeteras virtuales). La situación se agrava y retroalimenta en un contexto económico recesivo, con crecimiento del desempleo y caída del salario real privado.
Ruth Egla Patriarca Vasconi, gerenta local del Banco Credicoop, analizó la situación que calificó como “preocupante”. En primer lugar, la encargada de la filial de Piamonte explicó que la deuda en el sistema financiero se segmenta en dos grandes grupos. La cartera más importante, que es la de empresas —y la que concentra los mayores volúmenes de préstamos—, “afortunadamente es la más estabilizada, porque obviamente hay otra garantía detrás, otro nivel de ingresos”. En consecuencia, explicó a El Piamontés, “si bien hay algunos casos muy puntuales, en este segmento la mora no es tan preocupante”.
“Lo que es más preocupante es el sector de consumo, que son las familias, y el de las pequeñas y medianas empresas”, distinguió Patriarca. Si bien los préstamos PyME pertenecen a la cartera de empresas, se trata de montos o mora asimilables a consumo por sus bajos volúmenes de crédito. En la región, la mayoría de las firmas entran en este grupo.
Puntualmente, en el caso de las familias, el incumplimiento de pagos continúa en alza: según datos de la Central de Deudores del Sistema Financiero (CENDEU) del Banco Central (BCRA), la mora se ubicó en 11,2% en febrero, (una suba de 0,6 puntos porcentuales respecto de enero).
Por otro lado, en el sector empresarial la morosidad de las compañías se mantiene en torno al 2,9%. En el total del sector privado, los incumplimientos de pagos pasaron de 6,4% a 6,7%.
Patriarca remarcó que en el Banco Credicoop, como en el resto del sistema, la evolución de la deuda es creciente. Según los datos de febrero, la mora se ubicó en 12,82% en el caso de personas y familias y 3,42% en la cartera asimilable a consumo (en general PyMEs). En noviembre del 2025, la morosidad de estos sectores era de 10,08% y 2,51%, respectivamente.
“A noviembre del año pasado, la mora del sistema en general estaba ubicada en un 7,4% en los bancos privados y un 8,69% en los bancos públicos; el banco Credicoop siempre fue un poco más cuidadoso a la hora de dar crédito y rondábamos el 3,5% en la cartera total. Después si hacíamos el desglose, lo que era personas, viviendas y demás, estaba en un 10%, que ya era mucho en noviembre”, contextualizó la gerenta.
En diálogo con este medio, Patriarca contó que los análisis de la entidad bancaria adelantaban este escenario a partir del segundo semestre del 2025. “Lo que se prevé tampoco es muy alentador, en la medida que no cambien, que haya alguna medida diferente de lo que se viene haciendo hoy, el tema se va a ir intensificando, la mora se va a ir incrementando, las personas se van a ir endeudando cada vez más o dejando de pagar”, advirtió.
“En realidad, estas deudas vienen de consumos que hicieron meses antes, que nosotros ya empezábamos a ver en los resúmenes de las personas, sobre todo de tarjeta, que es lo que más se debe: consumos en alimentos, en farmacia, que lo hacían en cuotas y llegó un momento que después se les hizo una bola y un monto tan grande que dejaron de pagar. Eso se difiere, la mora es un consumo diferido, así que esto viene ya del año pasado”, explicó.
Desde la banca cooperativa afirman que la morosidad en los últimos meses fue incrementándose exponencialmente. “Por suerte, siempre estamos dentro de los primeros bancos que tienen más resuelto el tema de la mora, pero de todas maneras no es una cuestión que nosotros podamos dejar pasar, porque es un momento crucial, crítico. El banco está trabajando desde la primera semana de cada mes, con todos los casos, avisándoles, preguntando en qué situación está cada una de las familias, las personas; en algunos casos vienen, nos comentan, tratamos de ofrecer algún tipo de refinanciación, en otros hasta la misma persona dice ‘bueno, voy a esperar, yo lo voy a poder pagar’ y después no llega, entonces ahí inevitablemente cae en situación irregular en el sistema”, graficó Patriarca.
La gerenta de la filial local remarcó que este estado de endeudamiento supera la situación particular con el banco: “Después también te dificulta otros tipos de cuestiones, porque después vas a comprar un electrodoméstico o querés comprar algo financiado, sacar una tarjeta en otro lado, un crédito en cualquier otro lugar, y te va limitando, porque esa información está en el sistema”.
“Nosotros evitamos que la persona caiga en esa situación y el trabajo interno lo hace el banco, no lo tiene tercerizado, que eso es una diferencia con el resto del sistema (la mayoría de los bancos tienen tercerizada la gestión de la mora); nuestra política interna es mantener el vínculo con el socio, también en las situaciones críticas como ésta, cuando se complica el pago de las deudas”, valoró.
Panorama local
En el caso local, si bien la filial no cuenta con datos actualizados, no se advierte un panorama “tan crítico” como en otras zonas que están más afectadas porque tienen mayor diversidad económica, con comercio o industria. “Acá, puntualmente, como la actividad que rige el pueblo es el agro, sabemos que este año dentro de todo está en buena situación, por los rindes y demás (si bien hay un aumento de costos y tienen mejor o menor rendimiento)”, enmarcó Patriarca, y señaló: “Tenemos casos en Piamonte, eso es lo que llama la atención, porque la realidad es que no había dificultades, prácticamente en la filial no teníamos inconvenientes. Si hablamos de año y medio, dos años atrás, casi no teníamos seguimiento de mora, porque la mayoría pagaba en tiempo y forma dentro del mes, no hacíamos un seguimiento tan exhaustivo como ahora”.
La gerenta hizo hincapié en que la principal línea de endeudamiento es “casi exclusivamente” por el consumo en tarjetas de créditos y préstamos a personas. También señaló que no hay dificultades en el sector empresas: “Sabemos que tampoco tenemos un desarrollo empresarial muy grande, el productor la verdad que paga, no hay mayor inconveniente; los vencimientos más grandes del productor se dan entre mayo y junio, que son las tarjetas del agro o algún préstamo que hayan tomado; lo vamos a ver a lo mejor el mes que viene, pero no proyectamos tener ningún inconveniente. Pero en el tema de personas sí estamos teniendo varios casos al mes, sobre todo de tarjetas: la misma marca de tarjeta baja automáticamente el plástico cuando se deja de pagar 60 días (el plazo depende de la marca) y hay buscar la manera de presentar alguna forma de pago al socio para que pueda cuotificar esa deuda”.
“Estamos viendo bastante de eso, lamentablemente, porque no nos gustaría, pero no le escapamos la regla del sistema, que hoy está en esa situación”, manifestó Patriarca, y explicó que los bancos no tienen problemas de liquidez, ya que prevén esta situación de morosidad y aíslan partidas.
En el diálogo, también habló de otra situación que no resulta ajena al panorama general: “Lo que aumentó mucho, y lo estamos viendo nosotros a la hora de otorgar créditos, es el tema de la mora en billeteras electrónicas. Ahí sí hay muchas situaciones y está rondando el 15% del sistema, que es un montón, nosotros estamos hablando de un 10% y ya el sistema viene abriendo el paraguas, porque es una cuestión que hay que atender con mayor urgencia”.
Luego de la entrevista, se conocieron informes privados realizados a partir de datos oficiales de la CENDEU que incluso pintan un panorama más complicado. Según las últimas cifras disponibles de enero, en el caso de las billeteras virtuales y entidades financieras no bancarias, la morosidad ronda el 15% en marcas como Mercado Pago y escala hasta el 36% en los peores casos.
La gerenta local ejemplificó cómo las situaciones se van encadenando y la situación se convierte en un cuello de botella. “Cuando vamos a ver los informes y tiene deuda en alguna billetera o en algún otro sistema que no es bancario, eso también dificulta la otra vuelta, la de poder otorgarle el crédito al socio que viene y pide un préstamo”.
A diferencia de la facilidad con la que se accede a préstamos a través de billeteras virtuales, el sistema bancario exige ciertos requisitos. “A veces somos un poco más cautos y tratamos de explicarlo. Hoy hay mucha gente que viene y lamentablemente no se puede asistir: un jubilado que cobra la mínima, 300, 400 mil pesos, viene con ese recibo y quiere tomar un millón, es muy difícil que los bancos lo podamos asistir. Si nos ponemos a pensar, con ese sueldo tendría que pagar la comida, los servicios, cuando te diste cuenta no le alcanzó; es decir, yo le doy el crédito a esa persona, mañana entra el mora y le pusiste una soga al cuello, es un problema. Nosotros somos más conservadores, siempre digo cuidadosos, en el tema de otorgar crédito. También hay que pensar que el sistema bancario presta los fondos que recibe, entonces vos tenés que prestar bien, porque si no los cobrás, ¿cómo le pagás al inversor que viene y te confió sus ahorros?”, lamentó.
A este panorama local que se vincula con lo que pasa en el país también se le suma el corrimiento de empleados registrados que pasan a ser monotributistas. “Tienen otro tratamiento, inclusive en el momento de las asistencias. Sabemos de la precariedad de ese empleado que hoy tiene un monotributo, mañana lo despiden y no tiene ningún ingreso, tiene que salir a buscar”, planteó Patriarca, y confirmó que eso explica sólo parte de la morosidad: “No hay empresas que estén ni tomando ni tampoco que estén despidiendo masivamente. Sí a nivel zonal y nacional, eso sí lo estamos viendo frecuentemente”.
Desafío doble
Para Ruth Patriarca, es un “momento complejo” que tiene que ver con “este modelo de país que está planteado, que va a ir concentrándose, y el área financiera no le escapa tampoco a las normas de este nuevo sistema que se está implementando, no solamente en la Argentina, en el mundo”.
La gerenta remarcó que esa concentración en el sector financiero tiene impactos concretos, como el cierre de sucursales de bancos privados y públicos. “Nosotros todavía estamos tratando de mantener nuestra política de estar cerca del socio, de tratar de mantenernos cerca de las localidades, de la gente a la que asistimos; pero es un doble desafío para el banco tratar de mantener ese esquema de presencia, de vínculo, y también de no escaparle a la coyuntura, porque también hay costos asociados a esto: mantener una filial, los empleados, traer el camión para llenar los cajeros. Es un doble esfuerzo que estamos haciendo entre los dirigentes y los empleados para tratar de ver cómo mantenemos la situación. Y no cerramos, porque sería ir en contra de nuestro propio espíritu, pero el sistema también se está concentrando en las grandes localidades y eso también está pasando en lo financiero”, alertó.
“Hay que apropiarse las entidades de la localidad, participar”
El Credicoop está organizado en Comisiones Asesoras Zonales. La que comprende a la localidad cuenta con diez filiales, desde Cañada de Gómez hasta San Jorge. “La situación en la zona es buena en general respecto de otras zonas del Banco. Un poco por la actividad principal (agropecuaria), aunque en filiales con mayor heterogeneidad en la actividad (industrial, comercial) la situación es distinta que en Piamonte”, resumió Patriarca.
“Tenemos una reunión mensual, a la que van los presidentes de cada una de las comisiones y ahí nos ponemos al tanto de cómo viene la zona. Siempre digo lo mismo, nosotros acá tenemos como un paraguas, el sector del agro dentro de todo nos tiene medianamente blindados. Esta es una localidad chica y a veces tenemos situaciones que no se presentan en otro lado, pero también nos pasa que no tenemos situaciones como sí sucede en otros, entonces está bueno el intercambio que se hace esa reunión, de paso para bajar todas estas cuestiones, cómo estamos trabajando con la mora y demás”, contó.
El Credicoop es la principal entidad cooperativa de Argentina y una de las más grandes de Latinoamérica. Dentro de su estructura, cada filial cuenta con una Comisión de Asociados que se reúne con regularidad. “Tratamos de reunirnos una vez por semana y la idea es siempre traer a todos, que la localidad trabaje con nosotros, nos interesa que todo el pueblo esté vinculado al banco, nos queda mucho trabajo por hacer. Y ahí es donde necesitamos las manos de la gente de la comisión, que nos hagan el vínculo. También trabajamos mucho la parte institucional, que es la que no se ve en la diaria: ahora, por ejemplo, vamos a estar distribuyendo el premio a entidades, son casi tres millones que van a volver a la localidad. Decimos que es una devolución de todo lo que la localidad apuesta en nosotros”, valoró.
El “premio” —resultado de los objetivos del plan comercial alcanzados por la filial: nuevas cuentas, tarjetas y créditos, entre otros— se distribuye entre entidades de carácter social “para que sigan brindando su servicio a la localidad y que la plata quede acá”. El plan institucional, por otro lado, incluye las reuniones de asociados, charlas y actividades institucionales.




“Somos una cooperativa, nosotros pasamos los números, pero la gestión en sí de la filial debería ser de la comisión de asociados; nos gustaría que ahí tomen un poquito más las riendas y la tomen como propia, porque en realidad es de la localidad. La idea es siempre mejorar y ese plan nos desafía a seguir incorporando nuevas cuentas, nuevos vínculos, nuevos socios, traer nuevas entidades, visitar nueva gente para que se vincule, no solamente en la localidad, también los alrededores. Acá estamos medio cercados, porque tenemos una filial en María Susana, tenemos en San Jorge y en El Trébol, así que nos tenemos que ir para Landeta. Nuestro ámbito de trabajo es más chico, pero ese es nuestro plan comercial”, relató Patriarca.
Patriarca insistió en la invitación para sumar nuevos asociados: “Queremos que vengan todos a trabajar con nosotros, porque la verdad es que eso vuelve a la localidad de alguna manera y, de paso, por la atención. Yo siempre hago hincapié (sobre todo en este momento de concentración donde los bancos se van y se manejan todo por internet, cuando tenés algún inconveniente tenés que acudir a las aplicaciones o al teléfono porque no tenés presencia física de los bancos). Nosotros seguimos estando y me parece que ese es un plus que debería ser valorado por la comunidad y elegirnos por ese tema también”.
“Nos cuesta todavía que todos se apropien del banco, que es una entidad más del pueblo. Y las entidades que se cierran no vuelven a abrir, así que tenemos que cuidarlas, porque no nos pasa solamente a nosotros, le pasa a todos: qué haríamos si el SAMCo cierra porque no hay una comisión atrás o si no habría gente en las distintas comisiones y entidades. Cierran y cuando baja la persiana es muy difícil; en las localidades chicas somos propensos a que pasen esas cosas”, reforzó la gerenta, e insistió: “La entidad sigue abierta, hay que valorarlo, hay que apropiarse las entidades de la localidad, participar”.


