La empresa adeuda meses de salarios a sus 700 empleados de sus tres plantas, suma casi 4 mil cheques emitidos sin fondos y deudas millonarias con proveedores, productores y con entidades de crédito.

Lácteos Verónica acumula cinco meses de parálisis en sus plantas en Santa Fe, adeuda más de tres meses completos a sus 700 empleados y suma casi 4.000 cheques emitidos sin fondos. Ahora, representantes del gobierno santafesino, legisladores y hasta los mismos Espiñeira, la familia aún propietaria de la lechera, mantienen conversaciones para encontrar una salida a la situación. Se agiganta la posibilidad de una venta parcial o total de la marca y sus activos.
La posibilidad de la venta quedó sobre la mesa en una reunión reciente de la que tomaron parte los ministros de Desarrollo Productivo y Trabajo de Santa Fe, Gustavo Puccini y Roald Báscolo, y los senadores Felipe Michlig, Alcides Calvo, Leonardo Diana y Hugo Rasetto. Del encuentro también tomaron parte Gonzalo y Alejandro Espiñeira, integrantes de la familia propietaria de Lácteos Verónica.
El contexto de declive del sector lácteo en la Argentina sigue acentuando la caída de nombres de peso que hasta no hace muchos años marcaban el ritmo del consumo local y la exportación de leche y sus derivados. La quiebra de SanCor y las pérdidas multimillonarias de La Serenísima, el cierre definitivo de La Suipachense y la venta de buena parte del negocio de Saputo, son evidencias de la crisis por demás agravada que sufre el nicho lechero. En Santa Fe, además, se cuentan otros casos, como el de Sudamericana de Lácteos, en Díaz.
La posibilidad de la venta
El principal objetivo de los funcionarios gubernamentales que impulsaron la reunión es conocer la decisión que tomará la familia Espiñeira, propietaria de las acciones de la empresa. Entre las alternativas mencionadas se destacan la posibilidad de una venta total o parcial de la compañía, así como la búsqueda de financiamiento para reactivar la producción. Si bien no se brindaron definiciones concretas, desde el sector político remarcaron la necesidad de que la empresa tome una decisión clara en el corto plazo para evitar mayores incertidumbres y especulaciones en torno a su futuro.
En la reunión también se dejó en claro que, aunque continúan formalmente abiertas, las tres plantas de Lácteos Verónica en Santa Fe suman cinco meses de parálisis productiva.
Las plantas de Verónica se distribuyen estratégicamente: en Lehmann (departamento Castellanos) se procesa leche fluida y se elaboran productos de consumo masivo; en Totoras (Iriondo) se encuentra la planta fundadora, dedicada a quesos de pasta dura y semidura; y en Suardi (San Cristóbal) se produce leche en polvo y algunos quesos.
La parálisis de las tres plantas de Verónica, sumada al proceso de quiebra de Sancor, genera una profunda inquietud productiva y laboral. “Se estima que, para la primavera, faltarán usinas capaces de recibir la producción lechera santafesina, lo que subraya la urgencia de obtener certezas sobre el futuro de ambas firmas”, advirtieron desde el Mirador Provincial.
Polémica por el presunto vaciamiento
Al contexto de parate operativa que sufre la compañía recientemente se añadió una denuncia pública efectuada por diputados, quienes afirman que la familia Espiñeira habría incurrido en maniobras de presunto vaciamiento en los últimos meses.
La denuncia en cuestión, promovida por la diputada nacional Julia Strada, de Unión por la Patria, da cuenta de presuntos movimientos de los Espiñeira orientados a, según su óptica, profundizar la situación de deterioro que atraviesa Lácteos Verónica.
“Las Becerras S.A. es el tambo de la familia Espiñeira, los mismos dueños de Lácteos Verónica, que le proveía gran parte de los insumos a la empresa. Hoy Las Becerras le vende la leche a otras empresas lácteas y dejó de proveer a Verónica. Los mismos dueños le cortan los insumos a su propia empresa mientras 700 trabajadores esperan cobrar. ¿Eso no es vaciamiento deliberado?”, expuso la legisladora en su espacio en la red social X.
Siempre según Strada, en septiembre del año pasado, en plena crisis operativa de la lechera, sus propietarios habrían constituido “tres nuevas sociedades anónimas” con similar objetivo social al establecido para Lácteos Verónica. Esto es, explotación económica, tambo y comercialización de leche y sus derivados.
En esa línea, la diputada nacional dio cuenta de la presencia de integrantes de la familia en cuestión en todos los directorios de las sociedades constituidas. En detalle, mencionó a Mariel Espiñeira como presidenta del directorio y accionista de Kawsay SA, Alejandro Espiñeira en igual posición dentro de Agro Prada SA y María del Carmen Espiñeira Danti, también en el rol de presidenta del directorio y accionista de Grandal Agropecuaria SA.
“¿Será casualidad que estas tres empresas tengan exactamente el mismo objeto que Lácteos Verónica? ¿Estarán distribuyendo los activos de la empresa entre estas nuevas sociedades? ¿Alguien lo está investigando?”, interrogó Strada en la red social, y continuó: “¿Cómo que la empresa no tiene plata para comprar insumos si los propietarios de Lácteos Verónica son también dueños de tambos? Están vendiendo su leche a terceros y dicen que no tienen plata para producir. Cinco meses sin cobrar ya llevan sus trabajadores y trabajadoras: pero no los despiden ni la empresa cierra. Quieren hacerlos renunciar y desgastarlos”.
La deuda no para de crecer
Por estos días, Lácteos Verónica acumula más de tres meses sin pagar de forma completa los haberes de sus 700 empleados. Al mismo tiempo, sus trabajadores afirman que la firma cortó los aportes patronales y jubilatorios, y que ya no disponen de obra social.
Por el lado de los proveedores, la situación también es dramática: cerca de 150 productores de leche de la provincia de Santa Fe se unieron recientemente para reclamar el pago de mercadería entregada y nunca abonada.
Se estima que sólo con ese grupo de tamberos la deuda que mantiene Lácteos Verónica se ubica en torno a los 60 millones de dólares.
En cuanto a la situación de la deuda bancaria de la compañía, el portal especializado iProfesional constató en el registro del Banco Central (BCRA) que la empresa acumula 3.886 cheques emitidos sin fondos y una deuda en ese ítem cercana a los 14.000 millones de pesos.
Además, Lácteos Verónica debe miles y miles de pesos a entidades de crédito como Catalinas, Credibel y Trend Capital. También posee deudas con los bancos Nación, BBVA, Santander, Galicia y Macro, entre otros.
El proceso de quiebra de Sancor avanza en Sunchales
La semana pasada, la ciudad de Sunchales fue escenario de dos asambleas cruciales relacionadas con el proceso de quiebra de la cooperativa Sancor. Por un lado, la asamblea de la propia Cooperativa respaldó el pedido de quiebra presentado por el directorio ante el juez concursal, Marcelo Gelcich. Apenas 11 asociados de los 33 habilitados se presentaron a la convocatoria. De ellos, 5 votaron positivamente, 3 se abstuvieron y otros 3 rechazaron la propuesta, marcando así el final de la cooperativa. Veedores de los gobiernos nacional y provincial, junto a equipos de abogados, estuvieron presentes en esta reunión.
En paralelo, la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra) realizó una concurrida asamblea. Tras el encuentro, la conducción gremial emitió un comunicado. “Se analizaron los pasos a seguir luego de la sentencia de quiebra de la cooperativa ordenada por la justicia, destacándose la continuidad de la explotación allí dispuesta, los créditos pronto pagables, y el pliego licitatorio para la liquidación de activos, que posibilitará la adquisición de las plantas y marcas de parte de los oferentes interesados y, en lo que al personal respecta, el esperado retorno al trabajo”, detallaron.


