Unir retazos con perspectiva ambiental y colectiva

Desde 2020, AVE dona el excedente textil de cada colección a un grupo de mujeres de Piamonte, con los que hacen nuevas prendas o donan a instituciones. Esta iniciativa, que está en expansión, busca reducir el impacto ambiental de la industria.

AVE es una marca de ropa de diseño femenina, relativamente joven ─inició en 2017─ pero que viene haciéndose fuerte en el emprendedurismo que apunta al slow fashion. “Desarrolla prendas atemporales, originales, intervenidas 100% a mano, diseños exclusivos que no representan una moda volátil, cuentan una historia, marcan tendencia”, según las palabras de su fundadora, Paloma Fraire, arquitecta y diseñadora oriunda de Piamonte.

El Piamontés dialogó con la creadora de AVE sobre un proyecto particular que vincula a la marca ─asentada en Rosario, pero con presencia en diferentes ferias nacionales e internacionales─ con sus raíces en la localidad. Desde 2020, todos los desechos que se producen en cada colección, se envían a Piamonte, donde son redistribuidos y reutilizados para la creación de nuevos productos.

“Arrancamos con Grasiela y Elda en la colección Otoño-Invierno, que fue el año de pandemia. Esto es anecdótico, pero como pude viajar un par de veces, ahí empecé a traer retazos, y ellas son las encargadas de distribuirlo según necesidad”, recordó Fraire sobre el origen de la idea.

Grasiela y Elda Lirusso son docentes jubiladas, vinculadas a Cáritas y a un grupo de mujeres que trabajan desinteresadamente en producir y reacondicionar ropa para bebés y niños. Con el surgimiento de este proyecto, distribuyen retazos que se vuelven mantas, acolchados, prendas para bebés, entre otras. Los productos no solo quedan en la localidad, sino que son enviados a maternidades de los hospitales de Santa Fe, por ejemplo. Además, fueron anexando a instituciones locales, como el Cecla, donde se utilizan los cortes muy pequeños para el relleno de almohadones y alfombras; el Refugio Canino, que abrigan a los animales en invierno; y a la escuelas Primaria y Jardín que utilizan estos trozos para actividades escolares.

La diseñadora explicó que “todos los cortes de cada colección, en vez de ser tirados a la basura, son reutilizados, porque para un kilogramo de textil (aproximadamente tres metros) se requieren diez mil litros de agua, lo que consume, en general, una persona por año”. 

“Hubo un año donde se reutilizaron 125 mil litros. Cuando uno empieza a mirar en pesaje, entonces,es aportar un granito de arena en el marco de la contaminación de la industria textil, que está segunda a nivel mundial, y con toda esta ola y este movimiento fast fashion, que se instauró últimamente, que lo instauraron mundialmente grandes marcas (uno de los más mencionados es el conflicto que hay con el desierto de Atacama, donde hay ropa que está desechada hasta con etiqueta)”, contextualizó.

Según los registros de este 2025, se reutilizaron 45 kilos de textil, en total unos 135 metros de tela, con lo que se han ahorrado 450 mil litros de agua. Pero no son sólo recursos hídricos: se necesitan años para que se degrade una prenda, por lo que se generan grandes cantidades de desechos contaminantes.

“Entonces, teniendo en cuenta eso, y que la marca propone un slow fashion, que no es tendencia, que no es moda, sino que es estilo, vestir identidad, vestir con propósito, y que además no es una producción masiva, es acompañarlo también con esto de la reutilización de los desechos textiles que se generan”, remarcó la creadora de AVE.

La idea que surgió, quizás, del aburrimiento del confinamiento comenzó a crecer y a transformarse en una actividad organizada. Es una cadena, a la que se agregan cada vez más eslabones. El enlace comienza en los talleres donde se cortan las prendas: “Se sumaron y se comprometieron, porque juntan todo y hasta si tienen cortes que no son de la marca, también los reúnen”, explicó Fraire, y agregó: “Yo me encargo de lo que es la logística y gestión, de traer o enviar los bolsones, que también agradezco a toda la gente que me da una mano con eso”.

“Somos un montón de eslabones, que es lo que tiene de maravilloso esta red de mujeres, que funciona entrelazado, si se corta la cadena, esto no se llega a ningún lado. Por eso yo quería contarlo y contarlo con ellas, porque no es algo individual de AVE, es conjunto, es colectivo y son un montón de personas que acompañan y que están y que esperan los retazos. Para mí es maravilloso, hay un montón de gente que tiene también sus emprendimientos y que le sirve para relleno, para lo que sea, entonces eso está buenísimo. Porque más allá de ser un aporte para disminuir la huella negativa en el medioambiente, esto va más allá, hay un montón de mujeres que ya están jubiladas o que llegan a la tercera edad y no saben qué hacer, y es una ocupación”, valoró.

Paloma participa de diferentes actividades vinculadas al emprendedurismo, de rondas de negocios, capacitaciones, entre otras, donde comenta esta actividad y comenzó a pensar en darle una vuelta más al proyecto. “Que esto tenga otro impacto social, que es lo que quiero empezar a trabajar con otras personas que fui conociendo, de Criar, que también los retazos se están enviando a otros lugares. Tengo muchas ganas de armarlo para el año que viene”, explicó.

La creadora de AVE piensa en explotar esta idea, para que no sea solo su marca, sino que también se involucren otras. “Soy muy cuidadosa de los crecimientos, hay muchas cosas para tener en cuenta, pero me gustaría seguir generando más cosas y con mujeres, involucrarlas, con puestos de trabajo, crear una cooperativa, por ejemplo”, adelantó Fraire, y aclaró: “Socialmente ya es enorme, pero todavía se pueden generar otras cosas”.

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