Los últimos datos oficiales, correspondientes a octubre, muestran que el golpe en 2025 fue más fuerte en el sector privado que en el público.

La Secretaría de Trabajo publicó el informe Situación y evolución del trabajo registrado, realizado a partir de los números del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Los datos oficiales para octubre del año pasado mostraron una profundización de la caída del empleo formal.
Ese mes, el empleo registrado cayó 0,3%. La cifra se traduce en la destrucción de 33.100 puestos de trabajo a lo largo de octubre. Si se toma todo el período del gobierno de Javier Milei, la cantidad de puestos asalariados registrados que se perdió ya totaliza los 270.852 empleos (aún no se publicaron los datos del último bimestre).
El investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA – Autónoma, Luis Campos, señaló: “Para el sector privado registrado octubre de 2025 fue el peor mes desde el primer trimestre de 2024. La fase de destrucción de empleo formal que se había reiniciado en junio, luego de unos meses de estancamiento, se aceleró”.
El especialista explicó que durante los primeros dos años de gobierno de La Libertad Avanza (LLA) el empleo privado registrado atravesó por tres momentos: “Caída en el primer semestre de 2024, estancamiento relativo hasta mediados de 2025 y nuevo retroceso”.
A nivel sectorial, la caída de octubre fue generalizada. “La industria manufacturera y la construcción tuvieron retrocesos superiores al 0,5% en un solo mes. Contra noviembre de 2023 acumulan caídas del 4,7% y del 15,1% respectivamente”, graficó Campos, y remarcó: “Solo se salvó la pesca”.
“El deterioro del empleo formal en la industria es alarmante. En los últimos dos años se perdieron más de 60.000 puestos de trabajo. Solo se salva la rama alimentos y bebidas, el resto tiene rojos que llegan hasta el 15% contra noviembre de 2023 (industria textil)”, advirtió.
El investigador también alertó que el empleo formal en casas particulares “sigue cayendo” más que el promedio general: “A la falta de incentivos para registrar se suma el deterioro de las condiciones de vida de los empleadores del sector (otros trabajadores). Por ahora no hay piso a la vista”.
Por otro lado, el investigador indicó que “el sector público tuvo un mal octubre, pero en líneas generales se mantuvo estabilizado” a lo largo del 2025: “La peor parte la pasó, por lejos, durante el 2024”.
“El salario real de los trabajadores registrados del sector privado en noviembre cayó por tercer mes consecutivo, pero todavía sigue levemente por encima de los valores de noviembre de 2023. Por ahora el golpe más fuerte viene por el lado del empleo”, explicó Campos, y agregó: “En noviembre los primeros datos disponibles no son alentadores. La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) dio un leve retroceso (-0,1%) y la actividad está lejos de volver a arrancar”.
El diagnóstico de la situación laboral y el pronóstico para los meses siguientes no son alentadores si se tiene en cuenta que los sectores más golpeados son los mayores demandantes de empleo de calidad.
“De cara a lo que viene no hay razones para prever que el deterioro del empleo se revierta en el corto plazo. Los ganadores del modelo no demandan, por sí solos, grandes dotaciones de fuerza de trabajo. Y tampoco está claro que la economía vaya a crecer mucho este año”, reflexionó Campos, y puntualizó con dos temas “a seguir de cerca”. Uno de ellos es la reforma laboral que “si se aprueba, no va a modificar sustancialmente esta dinámica, a lo sumo tendrá efectos en el margen”.
El segundo es un llamado de atención: “En algún momento se va a agotar la capacidad de absorber población sobrante a través de Uber o Rappi”.


