Los informes más recientes, publicados por organismos especializados, muestran una probabilidad del 90% de desarrollo del fenómeno climático durante el invierno 2026. “Los que se tienen que alarmar principalmente son los gobernantes de las regiones que pueden tener excesos de agua”, señaló una especialista.

En los últimos días, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo de referencia en temas de tiempo, agua y clima, declaró oficialmente las condiciones de El Niño en el océano Pacífico ecuatorial. Luego de un período en el que la temperatura superficial se mantuvo con valores superiores a lo normal, se considera iniciado el fenómeno climático.
El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno natural caracterizado por la variación de las temperaturas del océano Pacífico central y oriental, que modifica la circulación de la atmósfera y tiene una gran influencia en las condiciones climáticas de diversas partes del mundo.
Según comunicó la OMM, la probabilidad de El Niño entre junio y agosto es del 80% y, para los períodos de julio a septiembre, agosto a octubre y septiembre a noviembre, la probabilidad es cercana o superior al 90%.
Por su parte, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos confirmó el jueves pasado que El Niño ya comenzó en el Pacífico tropical y prevé que va a alcanzar un nivel moderado a fuerte en los próximos meses.
Pero ¿cómo se forma?
Los vientos alisios que empujan el agua cálida hacia el oeste disminuyen su intensidad o incluso invierten su dirección. El agua más cálida comienza a acumularse en el Pacífico central y se extiende hacia las costas de Perú. Si el calentamiento en el océano persiste durante varios meses, la atmósfera comienza a responder frente al estímulo de energía. Esto modifica la circulación existente y se desarrolla la fase cálida del ENOS: El Niño.

Los impactos de El Niño
Desde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) señalaron que sus efectos no se observan de manera inmediata, ya que la atmósfera necesita tiempo para acoplarse a las nuevas condiciones del océano. Los primeros impactos suelen registrarse en la región ecuatorial, para luego extenderse hacia otras zonas del planeta, incluido el hemisferio sur y, por ende, la Argentina.
En la región, las condiciones asociadas al ENOS suelen favorecer un aumento de las precipitaciones y temperaturas superiores a lo normal. Sin embargo, la OMM sostiene que aún persisten incertidumbres respecto del momento exacto en que el fenómeno alcance su máximo desarrollo y sobre cuál será su intensidad final.

“Aunque todavía es temprano para tener un escenario claro sobre los impactos específicos, es prudente considerar que en la segunda mitad del año pueden registrarse eventos climáticos extremos. Por eso, es fundamental el monitoreo y anticiparnos lo más posible”, explicó Leandro Díaz, investigador del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (Conicet-UBA). La Dirección Central de Monitoreo del Clima del SMN estudia de cerca la evolución de fenómenos como El Niño en la región e irá actualizando su desarrollo.
Por su parte, la doctora en Ciencias de la Atmósfera, Matilde Rusticucci, consideró que, aunque no es necesario nombrarlo como “súper niño”, sí es posible que sea muy intenso. “Los que se tienen que alarmar principalmente son los gobernantes de las regiones que pueden tener excesos de agua”, señaló en diálogo con el portal Chequeado.
¿El Niño es más intenso por el cambio climático?
El último episodio de El Niño de 2023-2024 fue uno de los 5 más intensos de los que se tiene constancia y contribuyó a las temperaturas mundiales sin precedentes que se registraron en 2024, sostuvo la secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo.
“El cambio climático es una fuente más de incertidumbre sobre este tipo de eventos climáticos y también hace que la comparación con eventos del pasado no sea tan certera. Si bien aún no está claro de qué forma exacta el cambio climático puede empeorar los efectos de El Niño, sí sabemos que se desarrolla en un contexto en el que la tendencia es al aumento de las precipitaciones y de las temperaturas extremas”, indicó Díaz.
Por su parte, Rusticucci concluyó: “Hacia el futuro, las proyecciones del cambio climático no son concluyentes en si habrá más o menos fenómenos El Niño, pero sí sabemos que partimos de una base más cálida: los océanos van a estar más cálidos, por lo que un calentamiento circunstancial generado por El Niño va a partir de una temperatura más cálida”.
Con información del SMN y Chequeado.


