
En una jornada de octavos no apta para cardíacos, antes de los 15, Egipto golpeó primero y marcó el 1 a 0. Cinco minutos más tarde, una buena acción colectiva por la izquierda terminó con una infracción dentro del área contra Tagliafico. El árbitro sancionó penal, Lionel Messi lo pateó cruzado contra el palo izquierdo, pero el arquero egipcio adivinó el tiro.
En el arranque del complemento, los corazones se paralizaron tras un contragolpe letal que terminaba con el segundo de Egipto, pero una infracción contra Lisandro Martínez en el arranque de la jugada, visualizada por el VAR, hizo que se anulara la acción.
Sin embargo, a los 20, otra contra muy bien conducida por Salah terminó con un gran pase de Haissem Hassan y el gol de Mostafa Ziko para el 2-0.
Promediando los 80 minutos, Messi se encendió, inventó una pelota espectacular para Romero, y el Cuti descontó de cabeza. Después del gol, y de otra genialidad de Messi que dejaba a Lautaro Martínez frente al arco sin poder concretar de cabeza, llegó el verdadero alivio: luego de una serie de rebotes, tras una jugada generada por él mismo, la capturó de sobrepique y reventó el arco para el 2-2.
“El ingreso de Lautaro no solo dio piernas, no solo dio aire y cambio de ritmo. También dio fútbol. Porque cuando el 2-2 ya era milagroso, Martínez aprovechó una contra, esperó, y soltó un centro perfecto para marcar un 3-2 que ya es histórico, que ya es inolvidable. Que demuestra que nunca pueden dar por muerto a la Selección Argentina”, celebraron desde la AFA.
Con esta remontada, Argentina ya está en cuartos de final. Solo resta definir si será contra Suiza o Colombia.


